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http://www.cegep-web.org/images/cegep/newsdisplay/joao-de-melo.jpg En el almuerzo de Abril, contamos con la presencia de João de Melo, escritor portugués y Agregado Cultural de la Embajada Portuguesa en Madrid, que nos ofreció una reflexión sobre “La Crisis de Valores y el Imaginario de la Literatura”.
Hubo una sesión de firmas de la obra literaria del escritor. (Los asistentes tuvieron la oportunidad de adquirir el libro en el almuerzo). Para aquellos que quisieron completar su biblioteca con obras de este escritor portugués de referencia, tuvimos varias obras en portugués y español disponibles para compra in situ.
JOÃO DE MELO: NOTA BIOGRÁFICA
Nació en la isla de San Miguel, Azores, Portugal, en 1949. Estudió la enseñanza secundaria y superior en el Continente. En 1981, se licenció en Filología Románica en la Facultad de Letras de Lisboa. Docente de enseñanza secundaria durante varios años, también dio clases de Literatura Portuguesa y Francesa, Teoría literaria y Escritura Creativa en la Universidad Autónoma de Lisboa. Trabaja actualmente en Madrid desde 2001 como Consejero Cultural de la Embajada de Portugal, invitado por el Gobierno de su país.
Ha publicado unas veinte obras de distintos géneros (ficción, poesía, libros de viaje, antologías, etc.), pero su faceta más conocida, en Portugal y en el extranjero, es la de novelista. Ha obtenido varios premios literarios nacionales e internacionales (Gran Premio de la Asociación Portuguesa de Escritores, Premio Ciudad de Lisboa Eça de Queiros, Premio Internacional Cristóbal Colón, Premio Fernando Namora, entre otros).
Su obra ha sido traducida en varios países. En España se han publicado: "Gente Feliz con Lágrimas", novela; y "Antología del Cuento Portugués" (Alfaguara); "Crónica del principio y del agua y otros relatos", "Mi mundo no es de este reino", novela y "Mar de Madrid", novela (Linteo Ediciones) y "Literatura e Identidade/Identidad y Literatura", (edición bilingüe, portugués y español) Cuenca, 2003. Además de España, sus obras están traducidas y publicadas en Francia, Holanda, Rumania, Alemania, Estados Unidos, Italia, Bulgaria, Méjico, etc.
Obras principales:
Narrativa:
- "Histórias da Resistência", cuentos, 1975;
- "A Memória de Ver Matar e Morrer", novela, 1977;
- "O Meu Mundo Não É Deste Reino", novela, 1983;
- "Autópsia de Um Mar de Ruínas", novela, 1984;
- "Entre Pássaro e Anjo", cuentos, 1987;
- "Gente Feliz com Lágrimas", novela, 1988;
- "As Manhãs Rosadas", cuento, 1991;
- "Bem-aventuranças", cuentos, 1992;
- "O Homem Suspenso", novela, 1996;
- "As Coisas da Alma", cuentos, 2003;
- "O Mar de Madrid", novela, 2006;
- "O Vinho/Wine", cuento, con dibujos de Paula Rego, 2007;
- "Luxúria Branca y Gabriela", cuento, con dibujos de Francisco Simões, 2009;
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- "A Divina Miséria", novela corta, 2009;
Crónica:
- "Dicionário de Paixões", 1994;
- "Açores, o Segredo das Ilhas", 2000;
Antologías:
- "Antologia Panorâmica do Conto Açoriano", 1978;
- "Os Anos da Guerra", 1987;
- "Antologia do Conto Português", 2002;
Poesía:
- "Navegação da Terra", 1980;
Ensayo:
- "Toda e Qualquer Escrita", 1982;
- Literatura e Identidade/Identidad y Literatura", (edición bilingüe, portugués y español) Cuenca, 2003.
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Crisis de valores y literatura (Discurso ofrecido por el Sr. João de Melo)
Hablar de crisis, en tiempos de crisis, no me parece una buena idea. Por lo pronto, porque el tema nos inculca un sentimiento de pesimismo y nos obliga a reflexiones sociales, económicas, políticas y culturales. Sobre todo porque la palabra crisis está en el orden del día, siendo sinónimo de paro, de mercado, de hipotecas, de cuentas públicas, de conexión y de convergencia política – y muy poco de personas, familia, juventud y tercera edad-. ¿Hablar de crisis de valores? Prefiero detenerme en la crisis de los sistemas – porque de economía, de política y de sociedad vosotros sabéis mucho más que yo -. Sabemos que el mundo es injusto. Es bello porque es el lugar donde vivimos – pero injusto, desigual y erróneo-. No siempre podemos creer en el hombre, es verdad. La historia del mundo es esencialmente eso: la historia de una crisis que pasa de una generación a otra, que utiliza el conflicto como protesta – sea en sociedad, en los mecanismos teóricos, en la idea de grupo, de tribu política, de generación estética, etc. Por eso, la noción de crisis conlleva también una acepción positiva. Gracias a ella, las nuevas generaciones cambian y dan continuidad al mundo, los artistas inventan nuevos lenguajes, los escritores y los poetas proponen experiencias y estéticas diferentes. Uno no lograría nunca comprender la historia del mundo, de las artes y de los oficios sin atender a este conflicto tan productivo de las generaciones que en él intervienen continuamente. Seamos pues un poco más compasivos con el concepto, ahora y siempre. Os digo que todos nosotros hemos sido educados en la idea de crisis. De ella nos han hablado tanto los escritores existencialistas, ateos, cómo Sartre, Camus y Malraux, o cómo los grandes filósofos, incluso el inglés, católico, Bertrand Russel, autor de “La Última Oportunidad del Hombre”. Hay una crisis de palabra, otra de fe, otra de espiritualidad – en contraposición, por supuesto, a la afirmación de la imagen, del dinero y del materialismo. Alguién ha dicho que la única verdadera crisis de nuestro tiempo consiste en una oposición frenética entre el ser y el tener. Desde este punto de vista, creo poder decir que los ricos creen en Dios y que los pobres se limitan a creer en el Papa – aún que sea un Papa como el nuestro que no cree en el preservativo -. Las personas excesivamente creyentes son siempre las más peligrosas: ellas creen en la inmortalidad que no existe, en la resurrección de la carne, en los Estados Unidos de América, en el sistema monetario internacional, en Rajoy y Zapatero, en los consejeros culturales y en la ficción del mundo. Pero no en los escritores. Esas personas deberían de creer menos en Europa y América y más en África, en sus miserias y grandezas, en sus días sin esperanza. Y deberían también creer más en el mundo que en el Más Allá. Yo creo en la literatura de ficción porque es el único arte conocido que se sostiene de mentiras que dicen la verdad y de verdades que denuncian la mentira, la injusticia, la hipocresía, el egoísmo y los instintos individuales. La literatura usa la idea de crisis para hablar de la esperanza; nosotros, los que escribimos, tenemos la obligación de dar un poco de felicidad al lector – utilizando la belleza y la creación del lenguaje como si fuera música, o escribiendo con dulzura, con humor, con elevación, incluso cuando hablamos del dolor, de la desgracia, del desamparo, de la guerra (como ha ocurrido en mi caso), de la muerte y de sus contrarios-. Yo creo en la literatura – porque es la finalidad ultima del lenguaje y del mundo que se organiza en torno a esa única capacidad que tiene el hombre sobre todos los demás animales: la ventaja de ser inteligente, de usar de la razón, de hablar, de reconocer la estética de su lengua, la belleza del acto creativo y la memoria activa de cada sonido, cada palabra, cada texto, cada libro. ¿No hay otra propuesta contra la crisis, que no sea intentar imaginar un mundo sin música, sin artes plásticas, sin cine, sin poesía, sin literatura? Yo no lo imagino. ¿Vosotros sí?
João de Melo 16.04.2009
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